sábado, 16 de mayo de 2009

Sidecar

Hay un lugar en Zaragoza, regentado por mi aigo Pablo, que es uno de los mejores donde comer, beber y tapear. Es el Sidecar, en la calle Mayor, junto a La Casa del Loco.

En la foto podéis ver a mi colega Sancho con cara de preocupación y es que así es como las gastan en el Sidecar, con un kilo de solomillazo que tú mismo te vas haciendo a la piedra. Con sal gorda gorda, como tiene que ser. Es este restaurante uno de los mejores y más emblemáticos de la ciudad. Siempre que viene alguien de fuera le llevo por allí, aunque sea sólo para probar sus delicias tapas y montados. Las croquetas de jamón son increíbles y delicias como los trigueros rebozados algo más allá de la comprensión.


Además, lo puedes regar todo con una botella de Dinastía Vivanco y ¡para qué queremos más! Los corazones de alcachofa, los pimientos del piquillo, las pataicas asadas, la sepia... pero, para mí, la estrella de la casa es la Ensalada Sidecar. Una auténtica muestra de sabiduría y buen hacer. Y es que el Sidecar se caracteriza porque está bajo los mandos de unos auténticos profesionales de la hostelería. Pablo, José y los demás presentan los platos con un gusto exquisito, disponen del mejor género y te atienden con la gentileza y prestación que hacen de esta ciudad grande. Además, son tíos de puta madre.

Atención especial a los postres. Caseros, caseros. La tarta de queso con arándanos es algo de otro mundo.

A los que lo conozcan, que vuelvan. A los que no, QUE VAYAN. Es un lugar de obligada visita para el que quiera disfrutar de la buena gastronomía en Zaragoza.