martes, 28 de octubre de 2008

Domingos Latineros

Si estás en Madrid un domingo, independientemente de la época del año y a pesar del mal tiempo, lo mejor que puedes hacer es ir a La Latina. Hay quien empieza a las 3 de la tarde, poniéndose hasta arriba en sitios maravillosos como el Txirimiri, sin embargo yo recomiendo empezar sobre las 7 de la tarde. De ahí hasta la 1 de la madrugada todo es absolutamente recomendable, a partir de esa hora se puede seguir la juerga, claro está, pero hay que estar predispuesto a entrar en los submundos madrileños de la nocturnidad y alevosía.

De todos los sitios de la Latina, el Lamiak es mi favorito. Un lugar donde siempre eres bien recibido y la gente es totalmente accesible. Sí que es cierto que cada vez esta más lleno de gentucilla y pijerío, pero aún resiste como baluarte del buen rollo del domingo. Y es que está claro, que quien sale el domingo da buena cuenta de la pasta de la que está hecho. Y todos sabemos que los deshechos humanos son las mejores personas...

Entre copa y copa (absolutamente baratas para Madrid ¡¡¡6 Euros!!!) un paseíto por el Juana La Loca es lo más apropiado. Donde hacen la mejor tortilla de patata de Madrid. Sí, sí, sin coñas. Si la foto no lo deja claro, vayan y compruébenlo.

Ahora, es caro y el servicio te trata como un apestado. 

Aunque claro, es la imagen que das.

viernes, 12 de septiembre de 2008

¡Viva la Vida!

Ese es el nombre de un curiosísimo restaurante vegetariano en plena calle de Huertas (Madrid). Como se puede ver en la foto, uno de los grandes atractivos es comer, literalmente, en la calle. Viva la vida es un pequeño establecimiento (existe alguno más en Madrid, al menos en La Latina) que presenta  una variada oferta vegetariana. Se trata de un buffet libre que cobran al peso del plato. Así que cuanto más comas, más pagas y viceversa. Es una maravilla con el buen tiempo sentarte en sus bancos o, incluso, en la misma calle, y disfrutar de una comida distinta viendo la vida  tranquila de Huertas de día.

Hay ensaladas, arroces, lasañas, pasteles, croquetas y multitud de cosas más que desconozco lo que eran, pero estaban buenísimas (Como el rollito de aquí abajo... increíble).

Naturalmente, un plato así sale como por 10 euros, pero también porque  hay de todo (y de este sobró, aunque no me guste reconocerlo), porque aunque parezca que no, llena.


De cualquier manera, un acercamiento distinto, desenfadado, casi bohemio y absolutamente delicioso se encuentra al alcance de la mano en el Viva la vida, para todo el que quiera acercarse. Totalmente recomendable hasta para los escépticos con "los vegetarianismos".

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Penthouse party

Uno de los grandes descubrimientos que se pueden hacer en el centro madrileño es La Casa de Granada. A este nombre responde un maravilloso local situado en ¡un ático!  junto a la Plaza de Tirso de Molina (Calle Dr. Cortezo, 17). 

Nada más llegar ya es cautivador, hay que tocar el timbre de la quinta planta en el portal para que te abran, una vez dentro tienes que encomendarte al ascensor más tétrico de la Villa y Corte hasta llegar al último piso, donde  puedes leer claramente: "Casa de Granada, aquí se cultiva la amistad". Eso ya merece la pena, pero cuando ves que tienen un fantástico balcón con vistas  a Tirso de Molina y, por tanto, a todo el sur de Madrid, sabes que has dado con un sitio especial.

La Casa de Granada abre todos los días desde el mediodía hasta medianoche. Destaca por servir cerveza Alhambra - con Ambar y Mahou, las mejores de España - y dar suculentas raciones. A mi me vuelven loco las Panderetas. Una de  ellas es precisamente la de la foto: Un buen surtido de patatas, alitas de pollo y diferentes salsas. Son de resaltar también sus boquerones fritos y su ensalada de tomate y ventresca. 

Sin embargo, lo mejor de todo es el ambiente. No hay nada como subir a su balcón al atardecer y tomarte una Alhambra con la puesta de sol. Hay que hacer cola en las mesas de dentro para acceder a las de la terraza, pero puedes estar de pie, apoyado en la barandilla perfectamente. Es recomendable ir pronto, ya que siempre está hasta los topes y vigilar que el camarero grite tu nombre (para las mesas de fuera) y no te enteres. Salvo eso, allí sólo queda disfrutar y salir siempre con unas cuantas cervezas de más, lo cual es inevitable. 

Cosas de cultivar la amistad, ¿no?

jueves, 31 de julio de 2008

En los fogones

Últimamente estoy volviendo a cogerle el gusto a los fogones. Mi casa del Barrio de las letras es un hervidero de probatinas y, las más de las veces, recetas no muy originales, pero sí con un fuerte toque personal.

Hasta ahora hemos sido siempre asiduos Víctor y yo, ya que no nos queda otra en la pausa del curro. Ahora, Sergio se unirá a nosotros y ya me siento una especie de "Pater familias" guisando para la prole. Con un poquito de ópera y un delantal a cuadros, podría sentirme como Coppola.

Entre mis especialidades, se encuentran mis "Tallarines vietnamita" y el "Arroz tres (mil) delicias". Los tallarines no tienen gran secreto, exceptuado las verduras con las que  se los fríen, que deben estar frescas para que se logre algo digno. Yo suelo expoliar el huerto de mi madre cuando puedo escaparme a Zaragoza y surtirme de allí. Realmente se pueden combinar como se quiera, pero yo recomiendo freír cebolla, calabacín, tomate y zanahoria. Con los tallarines cocidos, se refríe todo con ellos y se le añade bien de salsa de soja.

El arroz es similar, en cuanto a que las tres (mil) delicias no son más que las que se te pasen por la cabeza o lo que tengas en la nevera. Yo le echo toda clase de verdura que puedo. Además, frío patatas a cuadraditos, bacon o jamón y, el toque para la fritura final, un poco de queso emmental para darle un rollo bien curioso. Luego un poco de curry, salsa de soja y, el toque personal, salsa Perrins. Después de pasar todo eso por la sartén, puedo asegurar que está de vicio.

Todo el que encuentre mi casa, está invitado, en la cual hay bar - lo recuerdo por si acaso - del cual, hablaré otro día.

domingo, 25 de mayo de 2008

Superpoderes

Ni más ni menos. Superpoderes es lo que da la Sopa Castellana (me gusta así, con mayúsculas), mítico entrante de la Sanabresa (C/ Amor de Dios), a dos pasos de mi casa, en el Barrio de las Letras. El santuario que hemos tomado Víctor y yo, como curación de nuestras almas tras un duro día de trabajo en el montaje de "Uno de los nuestros".

La Sanabresa me la descubrió el mismo Víctor hace unos cuantos años y hasta ahora no había vuelto a ir, pero estos días de catarro, la Sopa Castellana, me ha curado cualquier atisbo de enfermedad. ¿Qué lleva? Pues de todo. El caldo, como se aprecia en la foto, es de un naranja tóxico. Hay pan, jamón, huevo frito y vete a saber qué más. Yo la cargo bien de pimienta para que sea aún más explosiva. En el culico final, la pimienta hace estragos maravillosos... Da igual lo que se coma después y poco importa el vino de batalla, porque la Sopa Castellana es un hito y, posiblemente, lo mejor del día. Te devuelve las fuerzas, el ánimo y la energía para afrontar una dura tarde de montaje (o lo que sea necesario).

Totalmente recomendable y a un precio más que razonable. En pleno centro madrileño, menús de 8.50 y 9.50 son casi un hito, con lo que la Sanabresa se coloca en la punta de los locales de comida casera más maravillosos de la Villa y Corte. Y para los golosos, los postres son caseros y cojonudos. Las fresas con nata, una exquisitez, servidas con auténtica nata de pastelería, nada de mierdas en spray. Y los profiteroles, de toma pan y moja.

Además, en dos días de conocen. Cuando llegamos, ni nos preguntan, ya nos ponen las cucharas directamente y sonríen cuando, por tercer día seguido, nos atrevemos con la Sopa Castellana. Pero ¿es que hay algo mejor?

miércoles, 23 de abril de 2008

Kaipiroska mon amour!

Sí, se suele escribir con C, pero a mí me gusta más con K. Sea como fuere, la Kaipiroska se ha vuelto algo fundamental de cualquier encuentro erótico-festivo.

Todo empezó en Barcelona, frente al Mediterráneo, entre parón y parón del rodaje de Porta. Hoy día, en Madrid he logrado instaurar la tradición del Kaipiroska tras el curro entre mis compañeros. Hay varias alternativas...

La mejor es, sin lugar a dudas, el José Alfredo, también conocido entre los amigos como Josealfed. Es un bar mítico de cocktails en la calle Silva. Ezequiel es quizá uno de los camareros míticos de la noche madrileña y, he de reconocer, que es un hacha con el Kaipiroska. La cosa es que no lo tenían en la carta y menos sólo con lima (nada de limón, así es la receta Aragüés), pero el tío se portó y ahora ya ni siquiera pregunta. Patricia, la camarera, también se lo sabe ya y directamente nos las sirve. Somos los amigos de la Kaipiroska, vamos. 8 euros el cocktail, la mar de razonable y están de toma pan y moja. La mejor cocktelería de Madrid. Además, el único bar del mundo - además de La Taberna del Holandés - donde pueden clavarse el Soul Stone entero sin pestañear. Inmejorable y - para los que les guste - hasta con famosetes (desde Sergio Alcover de Fama, hasta Purificación García o un nutrido grupo de actores).

El más "in" es de Del Diego, a dos pasos de allí, creo que en la calle de la Reina. Es cierto que los cocktails son una pasada, pero el sitio es "demasiao" para mi gusto.

Y luego está la gran alternativa de los domingos latineros: La Taberna Chica. Sita en la Costanera de San Pedro, sirve multitud de cocktails con diferentes frutas, desde kiwis, piña, naranjas chinas, etc. hasta su máxima estrella que es la Kaipiroska de fresa (en la foto). Empalagosa a la segunda, sin embargo la primera es PECADO. Una absoluta maravilla. De  nuevo, sus 8 eurillos saben a gloria y os aseguro que es una bendición de domingo latinero, sólo superada la receta por un servidor en su casa del Barrio de las Letras, servida en el bar de Cormac con fresa y lima (y claro, azúcar moreno), que he cogido una mano con la Kaipiroska... ¡y estamos en temporada de fresas! ¡No quiero decir nada!

P.D.: No hacen Kaipiroska, pero la Caiprinha del Delic, también en la Latina, es absolutamente increíble, sobre todo, servida por las camareras que te escriben poesías...

viernes, 18 de abril de 2008

Zorro, Loro o lo que Sena

Se acerca el puente del 1 de mayo y sé perfectamente lo que eso significa: una buena dosis de juerga en Zaragoza. Así que, para matar el gusanillo hasta que llegue, qué mejor que rememorar uno de los mejores antros de la ciudad.

El Sena, emplazado en la calle Reina Fabiola, es quizá el último bastión de los supervivientes de la noche. Un bar que  abre las 24 horas del día, 365 días al año. En su extensa barra se pueden contemplar algunas de las mejores piezas de la ciudad. La tortilla de patata es mítica, las croquetas soberbias, la longaniza incombustible, la morcilla morrocotuda, la sepia y calamares de toma pan y moja y, señoras y señores, las albóndigas son SIN DUDA las mejores de toda la ciudad. En salsa de tomate casero, con pimientitos troceados es una auténtica bendición a altas horas de la noche.

El ambiente del Sena es distendido y decrépito (en el mejor de los sentidos). Si sobrevives a su baño, puedes considerar un auténtico truhán. Los camareros son la leche y sirven rápido y eficazmente. Es conveniente saber que hay que pagar al instante, pero no es caro. Entre su público hay viejales que rematan la noche o empiezan fuerte el día, adolescentes trasnochados, pijillas de segunda, auténticos maromos de Las Fuentes y sabandijas - entre las que se incluye un servidor - que salen de allí con la misma cara de felicidad que tiene mi amigo Álvaro en la foto. El contenido de su plato no es otra cosa que un remix de nuestra propia cosecha. Cuando la noche ya ha acabado contigo y sabes que tienes los minutos contados y debes engullir deprisa y retirarte vilmente, un combi de longaniza, sepia y albóndigas puede darte la vida... O la muerte.

Totalmente recomendable para los que no lo conozcan. Y en cuanto al Zorro y Loro, para otro día. Poco a poco y con paciencia...