viernes, 26 de diciembre de 2008

¡Teruel Mola!

Yo propongo cambiar la conocida frase ¡Teruel existe! por la del título de este post, porque otra cosa no sé, pero Teruel mola la hostia. Es pequeñico, es particular y mola. Es un sitio de puta madre para pasar un par de días, que ofrece rincones tan conocidos desde fuera pero poco pateados como este:
¿Y por qué Teruel? Pues porque mi colega Sancho (en la foto a los teclados) es de allí. Tenía una serie de bolos ineludibles y, claro está, aprovechamos para convertir la noche y el día en una auténtica Apología del hedonismo.

Esta es la vista de Teruel desde el chalet de Sancho. Planeamos cosas desde allí. En verano, por favor, que otra cosa no, pero frío hace en Teruel.

Y sin duda, el mejor garito de Teruel no es otro que el Hartzembusch, o como yo me empeñé en llamarle: Hohenföller.
En cuanto pisé la entrada supe que me encontraría en él como pez en el agua. ¿Por qué? Porque está en la primera planta de una casa, al ladico de la torre que encabeza este post. A mi me encantan estos sitios, como le pasa al Zorro de Zaragoza, que están escondidos y tienes que aventurarte a lo desconocido para llegar hasta ellos.

El Hohenföller, es una mezcla entre garito bohemio chill out y peña de pueblo. Es el Zorro o el Lamiak de Teruel. La gente es variopinta, pero es un público amplio y selecto a la vez. Desde luego entra dentro de alternativismos pero no convencionales. No es pop, no es modernillo, ni nada por el estilo. Es canallesco y garagero. Como sucede en esta clase de sitios, resulta tremendamente fácil interactuar con la gente, pues son de carácter y predispisición abierta. Con el camarero haces migas en seguida y la cola de los baños da para largas divagaciones con desconocidos. Una joyita, de verdad. Que nadie diga que ha estado en Teruel, sino ha estado en el Hartzembusch. Y después... ¿qué? Pues nada como una comilona en el Bar Torico, regentado con maestría por Joaquín "y un millón", un auténtico superviviente de la noche, una suerte de Ford Farlaine de Teruel con más gracia que el moño de una andaluza y que sirve delicias como éstas:

Almejicas de chuparte los dedos, pulpo para vovlerte loco, revuelto de morcilla que no necesita presentación con tostadas con paté de oliva... Pero la pieza maestra de la casa en la tapa que hace con patata salpicada de pimentón y pincho moruno envuelto en jamón. De Teruel, por supuesto. Con todo esto, es imposible no salir del bar como Sancho:

Y como no hay dos sin tres, pues si Teruel Mola, Zaragoza también y rematamos la faena otros tres días zaragozeando. Sancho no se creía que en esta ciudad puedes salir absolutamente TODOS los días hasta las 6 de la mañana sin ningún problema. Y almorzar, eso es imprescindible.

Regando todo con uno de mis vinos preferidos, Dinastía Vivanco. Una delicia de Rioja suave y con personalidad, que deja un final de vainilla. Mis amigos del Sidecar (en la calle Mayor) lo sirven de lujo. Otro día hablo de ellos.

Y, por supuesto, ningún almuerzo es almuerzo sin las albóndigas del Sena, bar del que ya hemos hablado en anteriores ocasiones.

Claro, que nunca puedes venir a Zaragoza con gente de fuera y no llevarlos al Bonanza. Bar mítico donde los haya y siempre un acierto. Sin duda, el predilecto de la noche. Y allí, aparte de floreros, platicos de verdura y tortillas de morcilla, Manolo te enseña las fotos de su sobrino.


Otro día, un amplio reportaje para Manolo y el Bonanza.

lunes, 15 de diciembre de 2008

¡Viva la vida! (vol. 2)

No me volveré a extender en las virtudes del restaurante de Madrid Viva la vida. Como siempre, la costumbre hace al animal, y por eso yo visitaba el que quedaba justito al lado de mi casa, en la calle Huertas. Pero su hermano en La Latina, aparte de la oferta gastronómica ofrece suculentos incentivos como el salón que se muestra en la foto. Está en el sótano, lleno de cachivaches y repleto de una decoración tirando a mediterránea que se agradece en lo más crudo del crudo invierno. 

El local es amplísimo e invita a pasar allí un buen rato. Eso sí, las cervezas ecológicas no suben tanto como las normales. Vaya...

Sin más, que vayáis cuando podáis, porque reponer fuerzas allí y luego "coctelear en pleno latineo" es una de las grandes opciones en esta ciudad de locos.

martes, 25 de noviembre de 2008

USA en London

Ed's es un garito al más puro estilo años 50 en el centro de Londres, a un paso de Picadilly Circus. Solo que los años 50 que representa son yanquis, no ingleses. 

Rock clásico, gramolas, asientos acolchados y camareros simpáticos. Cualquier hamburguesa está buena. Está muy buena. Hacía mucho que no comía una tan buena. Y no es caro, al menos no lo es para Londres. Eso sí, te timan con el tema de las patatas, porque en teoría vienen " al lado", pero si te preguntan si quieres y dices que sí, te las ponen en un bol a parte. Si no te importa pagarlas, merece la pena, porque también están de puta madre.

Mi amigo Álvaro estuvo tentado de pedir todo eso con un batido de fresa, al más puro estilo yanqui, pero con una Budweisser, mejor que mejor.

Me encantaría ver al Panchi allí, pidiendo una Panchiburguesa. ¿Que qué es? Hamburguesa, pechuga, bacon, queso, huevo y roquefort. Nada de verde. Nada de salsas. Así es cómo él la pide en sitios como el San Petersburgo. La primera vez, tuvo que beberse dos jarras de Ambar para pasarla...

martes, 28 de octubre de 2008

Domingos Latineros

Si estás en Madrid un domingo, independientemente de la época del año y a pesar del mal tiempo, lo mejor que puedes hacer es ir a La Latina. Hay quien empieza a las 3 de la tarde, poniéndose hasta arriba en sitios maravillosos como el Txirimiri, sin embargo yo recomiendo empezar sobre las 7 de la tarde. De ahí hasta la 1 de la madrugada todo es absolutamente recomendable, a partir de esa hora se puede seguir la juerga, claro está, pero hay que estar predispuesto a entrar en los submundos madrileños de la nocturnidad y alevosía.

De todos los sitios de la Latina, el Lamiak es mi favorito. Un lugar donde siempre eres bien recibido y la gente es totalmente accesible. Sí que es cierto que cada vez esta más lleno de gentucilla y pijerío, pero aún resiste como baluarte del buen rollo del domingo. Y es que está claro, que quien sale el domingo da buena cuenta de la pasta de la que está hecho. Y todos sabemos que los deshechos humanos son las mejores personas...

Entre copa y copa (absolutamente baratas para Madrid ¡¡¡6 Euros!!!) un paseíto por el Juana La Loca es lo más apropiado. Donde hacen la mejor tortilla de patata de Madrid. Sí, sí, sin coñas. Si la foto no lo deja claro, vayan y compruébenlo.

Ahora, es caro y el servicio te trata como un apestado. 

Aunque claro, es la imagen que das.

viernes, 12 de septiembre de 2008

¡Viva la Vida!

Ese es el nombre de un curiosísimo restaurante vegetariano en plena calle de Huertas (Madrid). Como se puede ver en la foto, uno de los grandes atractivos es comer, literalmente, en la calle. Viva la vida es un pequeño establecimiento (existe alguno más en Madrid, al menos en La Latina) que presenta  una variada oferta vegetariana. Se trata de un buffet libre que cobran al peso del plato. Así que cuanto más comas, más pagas y viceversa. Es una maravilla con el buen tiempo sentarte en sus bancos o, incluso, en la misma calle, y disfrutar de una comida distinta viendo la vida  tranquila de Huertas de día.

Hay ensaladas, arroces, lasañas, pasteles, croquetas y multitud de cosas más que desconozco lo que eran, pero estaban buenísimas (Como el rollito de aquí abajo... increíble).

Naturalmente, un plato así sale como por 10 euros, pero también porque  hay de todo (y de este sobró, aunque no me guste reconocerlo), porque aunque parezca que no, llena.


De cualquier manera, un acercamiento distinto, desenfadado, casi bohemio y absolutamente delicioso se encuentra al alcance de la mano en el Viva la vida, para todo el que quiera acercarse. Totalmente recomendable hasta para los escépticos con "los vegetarianismos".

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Penthouse party

Uno de los grandes descubrimientos que se pueden hacer en el centro madrileño es La Casa de Granada. A este nombre responde un maravilloso local situado en ¡un ático!  junto a la Plaza de Tirso de Molina (Calle Dr. Cortezo, 17). 

Nada más llegar ya es cautivador, hay que tocar el timbre de la quinta planta en el portal para que te abran, una vez dentro tienes que encomendarte al ascensor más tétrico de la Villa y Corte hasta llegar al último piso, donde  puedes leer claramente: "Casa de Granada, aquí se cultiva la amistad". Eso ya merece la pena, pero cuando ves que tienen un fantástico balcón con vistas  a Tirso de Molina y, por tanto, a todo el sur de Madrid, sabes que has dado con un sitio especial.

La Casa de Granada abre todos los días desde el mediodía hasta medianoche. Destaca por servir cerveza Alhambra - con Ambar y Mahou, las mejores de España - y dar suculentas raciones. A mi me vuelven loco las Panderetas. Una de  ellas es precisamente la de la foto: Un buen surtido de patatas, alitas de pollo y diferentes salsas. Son de resaltar también sus boquerones fritos y su ensalada de tomate y ventresca. 

Sin embargo, lo mejor de todo es el ambiente. No hay nada como subir a su balcón al atardecer y tomarte una Alhambra con la puesta de sol. Hay que hacer cola en las mesas de dentro para acceder a las de la terraza, pero puedes estar de pie, apoyado en la barandilla perfectamente. Es recomendable ir pronto, ya que siempre está hasta los topes y vigilar que el camarero grite tu nombre (para las mesas de fuera) y no te enteres. Salvo eso, allí sólo queda disfrutar y salir siempre con unas cuantas cervezas de más, lo cual es inevitable. 

Cosas de cultivar la amistad, ¿no?

jueves, 31 de julio de 2008

En los fogones

Últimamente estoy volviendo a cogerle el gusto a los fogones. Mi casa del Barrio de las letras es un hervidero de probatinas y, las más de las veces, recetas no muy originales, pero sí con un fuerte toque personal.

Hasta ahora hemos sido siempre asiduos Víctor y yo, ya que no nos queda otra en la pausa del curro. Ahora, Sergio se unirá a nosotros y ya me siento una especie de "Pater familias" guisando para la prole. Con un poquito de ópera y un delantal a cuadros, podría sentirme como Coppola.

Entre mis especialidades, se encuentran mis "Tallarines vietnamita" y el "Arroz tres (mil) delicias". Los tallarines no tienen gran secreto, exceptuado las verduras con las que  se los fríen, que deben estar frescas para que se logre algo digno. Yo suelo expoliar el huerto de mi madre cuando puedo escaparme a Zaragoza y surtirme de allí. Realmente se pueden combinar como se quiera, pero yo recomiendo freír cebolla, calabacín, tomate y zanahoria. Con los tallarines cocidos, se refríe todo con ellos y se le añade bien de salsa de soja.

El arroz es similar, en cuanto a que las tres (mil) delicias no son más que las que se te pasen por la cabeza o lo que tengas en la nevera. Yo le echo toda clase de verdura que puedo. Además, frío patatas a cuadraditos, bacon o jamón y, el toque para la fritura final, un poco de queso emmental para darle un rollo bien curioso. Luego un poco de curry, salsa de soja y, el toque personal, salsa Perrins. Después de pasar todo eso por la sartén, puedo asegurar que está de vicio.

Todo el que encuentre mi casa, está invitado, en la cual hay bar - lo recuerdo por si acaso - del cual, hablaré otro día.